La soledad de Zoé Robledo

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Opinión
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Después de 2019 comenzó un incesante declive que hoy lo acerca a la condición de proscrito político

A inicios de 2018, a los 44 años, el recién designado subsecretario de Gobernación, Zoé Robledo, atrajo reflectores como pocos en el círculo cercano al entonces presidente López Obrador, que no hicieron sino aumentar su brillo cuando arribó a la dirección del IMSS, en mayo de 2019. Pero pocos años después comenzó un incesante declive que hoy lo acerca a la condición de proscrito político, bajo el peso de la mayor crisis que haya sufrido el sector público de salud, en su institución más importante.

La que quizá sea la última prueba de ácido para Robledo Aburto radica en una creciente protesta en el sindicato del Instituto Mexicano del Seguro Social, con cerca de 480 mil integrantes que atienden a casi 80 millones de beneficiarios. El IMSS es una pieza clave de estabilidad política para el país.

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La agitación en la organización sindical está siendo un caldo de cultivo para reclamos salariales que impactarán en otros gremios ligados al gobierno Sheinbaum. También, un imán creciente para la indignación del personal sanitario y de amplios sectores sociales ante la escasez de los insumos médicos más básicos; espacio de presiones políticas en el actual ambiente electoral, más lo que sume en este momento complejo del país.

Durante un par de semanas la presidenta Sheinbaum Pardo hizo declaraciones en las que se refirió a Robledo con claro desdén y cierto tono de exasperación. Se confirmaba con ello su deslinde de un personaje heredado por el anterior gobierno -como ocurrió también con Martí Batres, en el ISSSTE, sólo por lo que toca al sector salud.

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La mandataria debió salir después en defensa del funcionario, cuando éste se hallaba en caída libre. Otorgó credibilidad al anuncio de que revisará la oferta salarial al gremio -que en forma inédita rechazó el 6.9% pactado, con una pésima narrativa, por el dirigente sindical Rafael Olivos, cuya cabeza es exigida en las protestas.

Pocos ámbitos como el de la salud han exhibido mayor bajo los gobiernos de la llamada cuatroté. López Obrador fue prolijo en promesas, pero un fracaso en resultados. Cada etapa de su estrategia atrajo más pérdidas y más corrupción. El mayor ejemplo fue el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), creado en 2020, sepultado en 2023 y saqueado por las mafias del Grupo Tabasco.

Sus ruinas fueron entregadas a Robledo, que sólo acertó a crear el organismo público descentralizado (OPD) IMSS Bienestar, otro hoyo negro financiero, cuya más reciente auditoría (2025) exhibió desviaciones de 91 mil millones de pesos en servicios personales, 12,000 millones en gastos sin comprobar y 27 mil millones de sobregastos.

Partidos bajo el ácido electoral

El derrumbe se agudizó por la pandemia del Covid (2020-2023), pero tuvo otro ingrediente crítico. El último de esos años, resultó evidente que Zoé Robledo había dedicado una parte sustantiva de su tiempo a construir su candidatura al gobierno de Chiapas, que concentró casi la tercera parte de sus visitas a los estados del país. Brotaron las evidencias de corrupción en su equipo de trabajo, dominado por chiapanecos; la asignación de contratos irregulares bajo montos multimillonarios. Y lo peor, la implicación de miembros de su familia en empresas privilegiadas, entre ellos dos hermanos, Gabino y Eduardo Robledo Aburto, y su padre, Eduardo Robledo Rincón, él con una digna carrera política previa como legislador, efímero gobernador de Chiapas en pleno estallido zapatista, embajador y secretario de estado.

Al arranque del presente gobierno, el IMSS bajo Zoé Robledo perdió la centralidad que tuvo durante décadas en la compra consolidada de fármacos y equipamiento médico, siendo sustituido por Birmex, bajo la conducción del poderoso subsecretario de Salud, Eduardo Clark y la secretaria Anticorrupción, Raquel Buenrostro. El mensaje fue que se le amarraban las manos. Es probable que la presión que enfrenta y un último gesto de dignidad lo lleven a la renuncia.

Roberto Rock Lechón, director del equipo que impulsa el proyecto de La Silla Rota. Escribe la columna política “Retrato Hereje” desde 2013. Ha sido periodista durante más de 40 años. Ocupó diversos puestos en el periódico “El Universal”, entre ellos reportero, editor y director editorial. Ha colaborado en varias publicaciones y es autor y coautor de diversos libros. Ha sido conferencista en diversos países en temas de periodismo, transparencia y libertad de expresión.

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