Prevén más presión de Trump hacia México si pierde el Congreso en las elecciones
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El combate al narcotráfico podría adquirir mayor protagonismo y traducirse en nuevas exigencias de cooperación hacia México
WASHINGTON DC.- Una eventual derrota de los republicanos en las elecciones intermedias de mañana podría complicar la agenda legislativa del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pero no necesariamente reducir las presiones de su Gobierno sobre México.
Por el contrario, el Presidente estadounidense podría concentrar mayores esfuerzos en la política exterior, particularmente en el combate al narcotráfico y al crimen organizado.
De acuerdo con un análisis de Integralia, el control demócrata de una o ambas cámaras del Congreso aumentaría las investigaciones y la fiscalización sobre la Administración de Trump, lo que intensificaría la confrontación política interna y podría llevar al Mandatario a buscar resultados en el ámbito internacional para consolidar su legado.
El combate al narcotráfico, que cuenta con mayor consenso bipartidista en Estados Unidos que otros asuntos internacionales, como las guerras en Irán y Ucrania, podría adquirir mayor protagonismo y traducirse en nuevas exigencias de cooperación hacia México.
PRESIONES PARA EXTRADITAR OBJETIVOS PRIORITARIOS
Entre ellas figuran mayores presiones para extraditar objetivos prioritarios, emprender acciones contra organizaciones criminales y reforzar la colaboración en materia de seguridad.
El análisis no descarta incluso nuevas amenazas de acciones unilaterales por parte de Washington.
La agenda bilateral también estará marcada por la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuya incertidumbre se prolongará durante los próximos años, independientemente de qué partido controle el Congreso estadounidense.
El documento de Integralia advierte que las negociaciones comerciales seguirán su propia dinámica y que Trump conservará amplias facultades para mantener o modificar aranceles, así como para exigir mayores contenidos regionales en las mercancías que se comercializan dentro de América del Norte.
La negativa de Estados Unidos a extender la vigencia del acuerdo por otros 16 años, durante la revisión del pasado 1 de julio, abrió un periodo de revisiones anuales a partir de 2027.
Aunque el tratado continúa vigente bajo sus disposiciones actuales, persisten diferencias sobre las reglas de origen, el uso de insumos extrarregionales y la participación de China en las cadenas de suministro de América del Norte.
NEGOCIACIONES MÉXICO-EU HAN COMPLETADO TRES RONDAS FORMALES
Las negociaciones bilaterales entre México y Estados Unidos han completado tres rondas formales y la agenda de pendientes creció de 54 a 94 temas.
Entre los asuntos por resolver destacan las reglas de origen automotrices, el acero, el aluminio y los componentes electrónicos.
La cuarta ronda de conversaciones podría realizarse hacia finales de 2026, después de las elecciones estadounidenses, mientras que la primera revisión anual del tratado está prevista para 2027.
Sin embargo, el resultado electoral podría tener efectos en la política comercial de Trump. Una derrota republicana en estados particularmente afectados por los aranceles podría aumentar las presiones dentro del propio partido para moderar algunas medidas y evitar mayores costos políticos rumbo a las elecciones presidenciales de 2028.
En materia migratoria, el escenario apunta a una continuidad de las restricciones impulsadas por la Casa Blanca. Una mayoría demócrata en el Congreso podría aumentar la fiscalización de las deportaciones, las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y el trato a los migrantes, pero difícilmente revertiría por sí sola las decisiones del Ejecutivo.
México, por tanto, continuará enfrentando exigencias para contener los flujos migratorios y recibir a personas deportadas desde Estados Unidos.
INTEGRACIÓN Y DEPENDENCIA
La incertidumbre política y comercial contrasta con la profunda integración económica entre ambos países.
Desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el intercambio comercial bilateral se multiplicó casi por nueve. En 2025 alcanzó un valor de 871 mil 600 millones de dólares, de acuerdo con cifras del Buró del Censo estadounidense citadas por Integralia.
México se mantiene como el principal socio comercial de Estados Unidos y alrededor de 83 por ciento de las exportaciones mexicanas tienen como destino ese mercado.
Esta interdependencia hace costoso un eventual desacoplamiento de las economías, aunque no elimina los riesgos derivados de las amenazas arancelarias, las exigencias comerciales y el uso del intercambio económico como instrumento de presión política
A ello se suma la preocupación de Washington por la presencia económica de China en México, al que considera una posible puerta de entrada de productos e inversiones del gigante asiático al mercado estadounidense.
La Administración de Trump busca reducir la dependencia de insumos chinos, limitar su participación en sectores estratégicos y reforzar los controles sobre las cadenas de suministro regionales.
Para Integralia, las empresas que operan en México deberán prepararse para un entorno de mayor incertidumbre, reforzar la trazabilidad de sus insumos y revisar sus proveedores para reducir riesgos comerciales y regulatorios.
Así, aunque las elecciones del 3 de noviembre modificarán los contrapesos políticos en Washington, no necesariamente aliviarán las presiones sobre México.
La seguridad, la migración, la competencia con China y la revisión del T-MEC seguirán marcando una relación bilateral en la que la integración económica convive con una creciente incertidumbre política.