En el mundo real, fracasar no es un taller de aprendizaje. Es perder dinero. Es deberle a proveedores. Es despedir gente. Es cerrar la puerta de un proyecto que llevaba años de vida. Pero el discurso moderno lo convirtió en un ritual heroico
En los emprendimientos –como en las empresas– escalar no es un acto de fe; es un acto de diseño. Antes de soñar en grande, aprende a diseñar en pequeño